jueves, 13 de noviembre de 2008

/Cuarto día de odio/ *dejando las excusas apartadas, en realidad ya estaba colgado, pero es que... ¿se lo comió mi perro?

Quien perdiendo las luces ponga su mano encima o deje todo bajo su palabra,
estará prendiendo la mecha de la rabia, encendiendo futuras caras de ira,
generando la explosión de la cólera.


El odio alimenta y mantiene al odio.

Al menos mientras esté bajo su techo.


La mayoría de las sensaciones no desaparecen, sólo se transforman.

1 comentario:

BLIS dijo...

gran reflexion. Me habia perdido esta entrada, menos mal que la vi a tiempo