
-¿Puedo sentarme?
Estaba a punto de desplomarse, así que su primer contacto con la sala, más que el formalismo que flojeaba en la superficie, resultaba una pregunta a sí misma de si sería capaz de mantener la compostura unos metros más. Cómo no, al igual que cualquier otro espejismo, esa silla no sería la excepción. A cada momento se apreciaba más pequeña. Y ella era cada paso más pesada, más torpe. Lástima que el peor de los casos no fuera quedarse desnuda frente a todos y despertar en su cama un segundo después del estallido de carcajadas.
-Siento llegar tarde, pero yo…
No había malas miradas, apenas un par de cabezas que se giraron en su dirección, pero no pudo evitar disculparse. No tendría que haberse retrasado, aunque no podía estar segura de a cuanto tiempo atrás se remontaba su certeza. Llegaba tarde a clase. Más allá del timbrazo de entrada; meses después del comienzo del curso; años retrasados de lo que a su edad correspondía; treinta y algún día extra en el útero de su madre.
-Vamos, tú puedes.
No fue más que un susurro. Acaso un movimiento de labios sin forma, pero sus mejillas no pudieron más. Todos los vasitos se derramaron al unísono, dejando el pan en el que se había transformado su cara teñido de un rojo vivo. Vamos que si estaba vivo. Ni Lázaro lo hubiera hecho mejor con plantillas ergonómicas para los pies.
Se sentó con todo el silencio que el mobiliario estaba dispuesto a dejarle. Ya eran dos los que estaban resentidos con su peso. Todo seguía despejado de pupilas contraídas, así que sacó lentamente un folio. A estas alturas ya estaba poniendo todo su empeño en no cortarse con el filo. Era capaz, y sólo faltaba un amago de matanza para rematar el comienzo de lo que se aventuraba algo interesante. Al menos para el resto. Un bolígrafo de Bobobo, cara de concentración (encendida a todas luces menos la de la bombilla) y la mitad del trabajo estaría hecho. Marcarse pequeños retos diarios era la clave.
Primero evitar un ataque al corazón, luego ya vendría el resto.
Intentar concentrarse cuando se está concentrado en intentar concentrarse es complicado. Además de malísimo para la salud. Por la sal en cubitos, ya se sabe. Habrá que poner protectores en las esquinas, y embellecedores en el ánimo.
Deberes para hoy, mañana y pasado.

3 comentarios:
Vaya, relatas uno de mis días de clase, excepto en lo del peso del mobiliario. Ya conoce mi culo y se acomoda.........
tienes un boli de bobobo???????????
QUIERO UNOOOOOOOO!!!!!
ajajajajajaj
Yo no recuerdo cuando fue la última vez que me introduje en un aula...
Wapisima la ilustración. De quién es??
bss
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