Era una zanahoria peligrosa. Para algo más que las arterias. No tenía que ver con las calorías ni chorradas transgénicas. Podía atacar directamente a las venas. Romperlas a su antojo. Y como todo lo naranja, no tendría reparos en ser vista.
sábado, 4 de octubre de 2008
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2 comentarios:
Ten cuidado conmigo, decia su cabellera anaranjada. Recuerda que el naranja es el color de la clementina, pero tambien el color que delata el veneno en los animales salvajes. No todo lo apetecible es dulce y saludable
Jajaja! mujer, pero qué cosas sueltas, jeje, me ha parecido muy divertido aunque esta vez, si que no punto firme por donde interpretarlo... podria ser desde el retrato literario de la peliroja con la que se ha ido tu amante... hasta un guiño surrealista a lo david linch para quedarte con todos nosotros.
Hhmmm ¬¬
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