martes, 7 de octubre de 2008

Y sólo estamos a martes (pasado)


No me voy a andar con preámbulos. Estoy borracha. Y a oscuras, por añadidura. Veamos cuánta es la capacidad de elocuencia y qué parte de verdad hay en quienes se apoyan en la desinhibición como remedio para toda mentira. Esta es mi hoja de la verdad.


Tengo a un tipo desnudo durmiendo con la cara apoyada en mi culo. O al menos fingiendo que duerme y leyendo de soslayo lo que escribo. En ese caso me preocuparía, la verborrea por el msn siempre me sale un tanto más líquida.


Dice quererme, pero le sorprendo sin ápice de novedad el deseo por el resto de féminas. Quizá debiera importarme más, pero no le quiero. Ni le deseo. Paso de frotar ácaros de ninguna lámpara.


La supervivencia del más fuerte no sé, pero del más desesperado seguro que sí. Aférrate a cualquier cosa y quizá te caigas como si andases sobre el aire, pero sentirás algo estable bajo la nada. No sólo de ilusiones se vive. También de alucinaciones.


No siento euforia, ni la más grande de las tristezas. Acaso una tranquilidad perturbada por turbulencias atribuladoras. Lo que en argot coloquial se conocería como “psi pisá”


Vino para el coleto y una colección de amaneceres pastosos.


Ahora me entra el sueño. Dormiré aovillada a un sujeto que desprecio, así que no me vengáis con el cachondeo de que los tenga dulces. Esto con el licor de moras a palo seco no me habría pasado.


Quizá mañana borre todo esto. O no. Supongo que depende de si tomo el café solo, sola, o con un chorro de leche condensada y aguardiente. La cafeína y serotonina se lo montan bien. Intercambian fluidos y te cambian la conducta. Excelente.

2 comentarios:

Julia dijo...

Realmente tenía su cabeza sobre tu culo mientras lo escrbias?? jejeje, qué grande!
Besos!

Isra dijo...

huye de ahí!