
Abre los ojos si ves a la luna dormida. Copia su ristra de sonrisas en cráteres cuando una copiosa cena la deja llena. Coge fuerzas para la noche que comienza. Hasta el alba no habrá que preocuparse de soles que cieguen ni cigüeñas aguileñas de malos humos por un sistema digestivo mojado.
Parpadea dos veces para parapetarte de los guiños de las estrellas zalameras. Déjate de cortesías para quien te corte el pan en rebanadas por las que resbale mermelada. Olvida las migas mecidas por el viento de poniente, ponible por temporadas, pero con el culo inquieto como fondo de armario.
Mete tripa y saca iris. Estás a un tris de empapar la cama, y los empanados son muy pesados para alguien tan frágil. Comienza a refrescar, light y sin azúcar. Nada es pasteloso por la villa del acantilado que acaba en alcantarilla. Peluches de rata tres dé. Tres tristes tridimensionales grises. Trío de ases inversos en el que sobran tres tercios.
La luna se ha dormido y tienes cara de no haber escuchado nada de lo que te he dicho.
No digamos ya de entenderlo. Tonto.
Eres un mal hijo y pupilo. No cuento una leyenda.
Has escapado del coco, pero traerá consigo a una hembra gitana.
No me llames para contarme lo que ocurra. No hasta el amanecer.

3 comentarios:
Yo me apunto a lo que sea, necesito ingresos de verdad, y puestos prefiero hacer engordar a la gente que hacerla adelgazar por sentimiento de culpa. Mujer, le has dado un rollo buenisimo a este texto. Casi podia retratar un cuadro de Dali
jejeje, y luego me decís retorcida a mi!!
mu chulo tu conjuro nocturno, ya era de que lanzaras alguno!
besos!
Manía os ha dado hoy con los obesos, joer.........
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