jueves, 16 de octubre de 2008

Guantes de látex antes de empezar a narrar.


¿Quieres que te cuente una historia? Por esta vez haremos un descanso de la mía, y nos ahorraremos las partes de la tuya. Hablo de una nueva, alejada de toda fantasía.
Porque los cuentos pueden ser reales. Y reconozcámoslo, las perdices también tienen derecho a vivir.

Ahora bien, necesito silencio. No quiero oír ni el revoloteo de una mosca. Lo entenderás a medida que se vaya creando la atmósfera. Pero sobre todo, no tengas miedo. Recuerda que yo seguiré estando aquí, sentada a un palmo de distancia de tu espalda. Puede que sientas claustrofobia, es normal. Si todo sale bien, vivirás en tus carnes la nada. La ausencia de toda luz, sonido o espacio para el aire.

Bien, empecemos. Ten conciencia por última vez de tu respiración, y luego, olvídate de ella. Y por favor, hazme caso, no te excites. Tus pulsaciones desbocadas podrían estropearlo todo.

4 comentarios:

Julia dijo...

me he relajado :)
Ahora tienes que narrar...

BLIS dijo...

Estoy con Julia, me has dejado con la boca abierta y esperando que continuase
Propongo una continuacion!!
xD
por cierto, gracias por el comentario, por el momento solo tengo textos cortos, pero puedo cambiartelos por una de esas palmeras

Anónimo dijo...

Espero ansiosa la evolución de l historia....Odio quedarme a medias.

Julia dijo...

Nena, no seas cruel, que nos dejas a medias durante demasiado tiempo!!