
La cama no es un lugar tan agradable cuando las sábanas, en lugar de proporcionarte cobijo, oprimen como una bolsa al cuello. Quizá por eso hoy haya dormido con un collar de pinchos. Toda precaución es poca. Los hipocondriacos seremos los únicos que sobrevivamos a las cucarachas, a no ser que nos dé un ataque al corazón o una dermatitis aguda, claro.
Las zapatillas parecen ser las únicas que descansan, con la lengua hacia fuera y los cordones bien desatados. Han dejado de contener la respiración a modo de faja. Es más, con ese olor, diría que ya llevan unos cuantos días haciéndolo en paz.
Aquí abajo se pierde la noción del tiempo.

1 comentario:
Un gusto verla por estos lares
Creo que te tendre que agregar
Asi nos mantendremos a la vista hasta el siguiente mini de cerveza (con churros)
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