Estoy que me subo por las paredes, clavo las uñas y luego no hay manera de bajar. Ya puede haber un muro de contención detrás, porque parece que busco el tesoro perdido entre el gotelé y los pilares de la tierra. De ahí vendrán los restos arcillosos bordeando las cutículas, y los castillos de arena en el aire.
No estoy nerviosa, ni es una extraña costumbre para aprovechar la curvatura de la chepa y hacer bonito entre las telarañas. Busco el vértigo, un vuelco estomacal sin protectores gástricos. La emoción, sentir miedo y ansia a la vez, querer saber qué es caer, preguntarme cómo cojones se me ocurre, ver qué pasa, sin planes, sin guías, sin un puto colchón de viscoelástica para amortiguar o hacer un doble mortal escarpado. Quiero controlar el haberme metido en algo que se me escape de las manos para variar la tónica de darme de bruces con los giros de guión y las páginas negras con los caracteres en blanco.
Hoy al vodka le pondré pomelo.

Hoy al vodka le pondré pomelo.


5 comentarios:
Ya se te echaba de menos, eh? y lo has "bordao". Esa sensación, o parecida, es la que me ronda a mí ahora mísmo. espero salir viva del salto, y al ron, como siempre, le pondré coca-cola, pero sin limón!
saludos caóticos
es la sobredosis de una primavera que ha esplotado en las manos del capitán de artillería floral..
por cierto, has leido hace poco un pequeño libro de color azul?
quien busca encuentra
el vértigo siempre es atrayente...
no quieras controlar, nunca sirve de mucho...
Creo que te ha picado el bendito y destartalado gusano de la aventura.
Ride the snake.
te advierto que se está un millon de veces mejor sin eso
a mi me gusta
estoy acostumbrada a saltar y salir ilesa
pero no es para principiantes...
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