
Tres globos, o cinco para quien le importe. A mí no.
La gasa blanca me recubre. Suavidad que escurre o momia.
Me deshago del aire para hinchar, siempre acabo dando para quedarme sin nada. No se devuelve.
Los préstamos sólo tienen un interés fijo que no es el mío.
A la bartola, encajada en los muelles, se clavan y atrapan.
No da el sol entre las rejas ornamentadas ni se acoplan los niveles en los bultos.
Cardenales lisos. Chichones sin ganas de mus.
Y otro tinto para el cuerpo, que sólo tiñe las paredes descompuestas.
Abono para los cerdos.
Me dejo pero no asciendo. No todos flotan.
Morado, amarillo, rojo, tengo de todo.
Se me acumulan los puestos de segunda mano, de segundo humano usado.
Me desprendo de todas las células muertas, pero la soga al cuello no tiene hueco para llaves.
Se me abren sin que yo empuje. No tengo prisa. Iré rodando.
Colina abajo, donde acaba la hierba y empieza el pasto.
A comer. Más, más, tengo que hacerlo por dos para crecer y alimentar a los carroñeros.
Venid a mí pastorcillos.
En buena esperanza me he metido, cómo no va a saber así todo a fracaso.
Sólo no tenía que volver a casa de una guisa.
La carne con patadas hierve en los fogones.
Se me llena la tripa pero no la cara de vergüenza, deja de intentar sacarme aire.
Con la diestra solito te habría ido mejor, no me la merezco.
Guárdatela en la bragueta y cierra pronto, que les pille de improvisto a las morcillas.
Cebolla o arroz, lo mismo me da, puedo meterte puñados de todo para que llores.
No quiero derramar nada.
Vino con su batuta, y con un golpe se separaron las aguas.
¿Quieres un cortado? ¿Te queda algo de hipo?
Aguardo a que el mármol caiga sobre mi vaso para que refresque la horchata.
Nunca es temporada cuando apetecen las cosas, ni se derrumban los edificios con mezcla de papel y cola. Los naipes en las mangas, calentadores en las pantorrillas. Debería ser sencillo.
Pero el escondite inglés es un fraude creando estancias.
No entiendo a las lenguas que saben hacer nudos con rabos de cereza a.
Sólo bebo el licor de los moncheris.
Ahora no. Voto neutral. Me abstengo. Sigo aquí y no callo, pero no pronuncio bien.
Sal de frutas prohibidas y en media hora puedo ponerme en marcha.
Soy Lilith.

2 comentarios:
(mmm qué gusto leerte)( me alegro q no te hayas ido está bien sabes tu decisión...)
te pareces un montón a la mujer del cuadro!!!
Lillith
rojo palpitante fluye en cascadas
pálida luz de la luna baña su piel
misteriosa en la oscuridad
del rincón más olvidado de la ciudad
me mira desde su crisálida
tozuda y contundente
está presente
grandiosa y fatal
todo a su manera
soy permeable
a su extraña quimera
Lilith
a confusing Myth
El cortado se debió de quedar frío.
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