
Llegué con media hora de antelación a la consulta, todavía con el bombo a cuestas, no como joroba, sino por delante, se entiende. Llevaba la camiseta de premamá que me había regalado, con el escote en pico y los pliegues sobre el estómago. “A mi bebé le gusta el rock” decía sobre ese tono de melocotón bien maduro.
Quería disfrutar de aquella extraña sensación todo lo que pudiera antes de que la incógnita dejase de serlo. Había pasado unos días estupendos sin tener que meter tripa, todo lo contrario, es más, hasta me parecía escuchar a las estrías aplaudir y corear mi nombre. Pero bueno, ya se sabe que hay cosas que son imposibles de alargar. Sobre todo por aquello de que crecen a lo ancho.
Me había resistido algo así como un mes, pero al final caí en la tentación de comprarle un par de bodies y un pelele, no demasiado grueso para que no sintiera envidia al verme el primer día con un batín fresquito con el culo al aire. Los cincuenta euros del tutú negro me contuvieron un poco.
Le quería, a pesar de él, la otra figura que hacía falta para la ecuación. Le quería , y eso que siempre he odiado a los mocosos, pero digo yo que mi egocentrismo ya haría que le quisiera, igual que me pasa con todo lo que es mío.
Fue una discusión horrible, llena de números de teléfono y tías en pelotas. Ninguna novedad en realidad pero, cosas de hormonas, estaba más alterada que con todas las cervezas que me habría gustado tomarme si no me las hubiera prohibido por una buena causa.
No veía nada, y sólo quería que sufriera. Dejé mi cuerpo por un momento, y cuando volví, me encontré golpeándolo. Mi bombo se había convertido en el recipiente de toda mi ira y percusión.
Un día y medio después, atiborrada de pastillas de dormir para poder sobrellevar lo que había hecho, ahí estaba, con un papelito de análisis después de haber meado en un cartón. O lo que quedaba del papelito más bien, resultado de estrujarlo nerviosa, ahora que me daba cuenta de la había cagado mucho más con los somníferos.
De repente tuve la clara visión de árboles cayendo, uno tras otro, y entre ellos, uno finito, aún sin la corteza arrugada y áspera. Tenía grabado el nombre de mi niño, y se caía, se desplomaba. Y aunque me estremecí cuando tocó el suelo, no fue por el sonido del impacto. A fin de cuentas, los árboles no hacen ruido cuando no hay nadie que los escuche.
Y yo no se lo había dicho a nadie.
Quién iba a darse cuenta, con toda la que le doy yo a la panceta.
Entonces dijeron al fin mi nombre, pero en lugar de levantarme a toda prisa como habría cabido esperar, me tomé mi tiempo para tocarme, seguramente por última vez.
Por último, recorrida la mitad de la distancia, y a pesar de las miradas que provoqué, no pude evitar el levantarme un tanto la camiseta para meterme un dedo en el ombligo.
Necesitaba la última camaradería antes de saber que sólo soy grasa.

13 comentarios:
Eres mucho mas que grasa. O tal vez solo somos eso y x eso nos damos con el culo para caber juntas en un ying preparado solo para una persona.
te quiero boba!
es muy bonito este cuento
a mi el chocolate no me gusta
lo uso para engordar. jaaa
me recuerda a la peli
cosas que nunca te dije o algo así que eran varias historias de mújeres...
¿la viste?
mi hijo tiene 16 pero a veces quiero volver a meterle en el bombo...
beso maternal
Joer. Ponte a dieta, si eso.....
En fin....
joe gata, se me han puesto los pelos de punta empetizándome con tu incógnita ventral... dudo si es auobiográfico o una cara fantasía, en cualquier caso.. qué curvas tiene la vida a veces! qué derrapes! qué acantilados a cada lado...
un gran beso, bombón.
Lindo. Si eres tú la de la panza, pues que no te apene, no es un huevo kinder una mujer embarazada, por el contrario, es un cofre que guarda un tesoro.
Uy, como me siento identificado. Yo me puse a cuidarme hace un mes. Te cambia el caracter snifff.
Pero vamos, estando preñada con comer cosas sanas y avale. Ya te preocupras de la figura cuando lo tengas.
Y por cierto, que perdida. A ver si vas a estar preñada de verdad XD
Es aterrador saber que puedes echar tanto de menos algo que nunca se ha tenido... por cierto, madre mía que sensación más agobiante no?
Con lo bonito que estaba todo al principio! Comprado ropia...
A ver si se aleja de mí todo este instinto maternal xD
por el amor del maligno, qué comentarios tan raros pueden llegar a sucederse...
jojojo...
peli roja/tigresa ja
qué bonito comentario me has puesto
mordisco en tu culo de sopresa
mmm
TuYa
"Le quería, y eso que siempre he odiado a los mocosos, pero digo yo que mi egocentrismo ya haría que le quisiera, igual que me pasa con todo lo que es mío".
Es un mocoso guapo.
Beso,
;)
¿porqué coño nunca sé qué decirte sobre lo que escribes?
o todo son paridas comparadas con tu texto, o me dejas con un entrecruzado de sensaciones que no sé por dónde pillarlas.
en fin, que sí cabes en la maleta, tú, el bombo, el niño, el papelito arrugado y el agujero del culo.
beso!
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