Eliminar la sensación de desarropo no se consigue cosiendo la manta a los laterales de la cama.
Abrazo una bolsa de agua caliente y sigo sintiéndome fría, despiadada y despedazada a la vez. Si pagan los justos por pecadores imagínate lo que se está cobrando en mi piel cuando yo también tengo la culpa de lo que me pasa, de haber llegado aquí, a través del tiempo. Las mañanas tienen el tono de un naranja ajado, no se puede hacer en firme la representación de una puesta de sol pasada. Y me despierto sin haber podido evitar soñar, otra vez, con lo mismo, con el mismo, con los mimos, y busco por la piel cardenales. La comprensión hace que desespere más por un abrazo que me rompa las costillas y haga que me perforen el corazón. Con la imagen de la rudeza entre risas es cuando me doy cuenta de que de nuevo, como tras cada viaje subconsciente, me encuentro entre mar salado sobre una balsa de sábanas. Auxilio, aquí no hay tiburones y palmeras, son hienas con hambre, con burla, con el sarcasmo a la altura de la punta de la cola.
Tanteo, por si las moscas, por las fundas a ver si hay rastro de babas calientes, pero conciliar el sueño no es suficiente para las reconciliaciones de la vida real, la de culos cuadrados, la de iluminación fotosensible, la de la madre que la trajo. Pasan las horas, a la leche no le salen patas y el día va llegando a la mitad sin ella. Preparo la croqueta, poniendo los puños sobre el pecho y juntando los pies hasta cruzar los dedos. Doy vueltas sobre mí misma, desnuda a todos los ojos. Qué sentido tienen las camisas de fuerza si no hay nada que anclar al otro extremo de la correa.
Sin sonido de cadenas, ni besos que desencadenan en lo que tiene retorno, me levanto por la inercia de las almas en pena, que habiendo errado o no, saben que no les queda otra que seguir vagando, aunque yo no pueda traspasar muros ni cabezas huecas. Me inundará la indiferencia ante la inutilidad de romper tabiques.
Ahí fuera hiela. Hay que cubrirse de capas, dejarse de cuellos al descubierto con barbillas altas tambaleantes. Me calo el gorro hasta los ojos, que aunque sean el espejo también hacen falta para no darse la ostia y que se rompa. Sobrarse significaría no saber que echar de menos es quedarse corto.

13 comentarios:
Sé cual es la sensacion del levantar por inercia de las almas en pena.
Podíamos hacer sesión, un día, tú y yo. Como solíamos.
Que te parece?
1Abrazo rompecostillas.
"pero conciliar el sueño no es suficiente para las reconciliaciones de la vida real"
Pero estaría genial, la verdad. Ni si quiera una cama, con todos sus usos, es la panacea...
La soledad no suele ayudar a hacer la cama. La nostalgia tampoco. Pero a veces, solo a veces, abrigan que da gusto, ambas.
Besos
Cuando tengas la pócima que elimine esa sensación de desarropo que tan a menudo te(nos)embarga, ¿serías tan amable de pasármela?.
como escribes de bien
un lujo!!!
las mañanas tienen el tono de gris lugubre
si me levanto y no me achanto
es porque me aguanto la voz interior
de tirarme sobre el futón
el sol es un burlón que rie de mi
por volverlo a intentar
pero lo corro un túpido velo
me rebelo
sonrío
desafío a las horas vacias
nado
me evado
porque tu te has escapado
te has armado
en vez de mostrarte desnuda
blanca/roja
vulnerable
inflamable
guerrera
pantera...
Nhoa!!!
hola
me alegro oir de ti
abre un blog de poemas porfa!!!!
beso en verso
el problema es q fuera siempre hiela... cuando no sientes ese desarropo se sobrevive, pero cuando pinta en bastos...
salud!
Ante tanto frío, te mando un abrazo, fuerte, como el que se necesita en el texto.
Que frialdad. Yo durante un tiempo también estuve frio. No sentí nada por nadie y no sufría, pero no me sentía vivo.
buenas citas por aquí, volveré..
desangelador y precioso...
todos sentimos la soledad alguna vez,también sería un poco aburrido no sentila.
un beso
y te sigo
me sigues¡?
by_karac0ola^^
Tienes un premio en mi blog!
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