domingo, 18 de enero de 2009

Quiero tiritar de frío.


- Tengo miedo.

- Deberías empezar a plantearte que tienes porqué.

- Si eso pretende ser un consuelo, me viene a la cabeza un consolador con las pilas corroídas.

- Sólo quiero que te des cuenta de que te has estado engañando. A lo mejor todo lo que te ha pasado, yo misma, es una señal de que tienes que afrontarlo.

- ¡Pero no quiero! No lo entiendo, si hasta ahora me ha servido, qué tiene de malo. Un autoengaño follado es mejor que una mala verdad concebida artificialmente.

- En serio, ¿tienes que hablar así siempre?

- No me voy a callar si tú no lo haces primero. Aquí no me lo voy a pensar ni media para jugar al “cuelga tú”. Quiero estar cuerda, no ser una colgada.

- Muy normalita no eres.

- Ya lo sé, y es parte de mi encanto. Sólo pido que no me afecte como para dejar el negro por el blanco.

- Tú misma, pero no podrás seguir así siempre. No puedes negar que las cosas existen igual que ese edificio está ahí frente a nosotras.

- Quizá, pero no veré el edificio si me entretengo mirando cómo un lindo gatito descuartiza a una paloma regordeta. Y las migas de pan esparcidas por todas partes levantando el vuelo con el revuelo de las zarpadas.




En fin, hay cosas que no me gustan, y aunque pidas hacerlas tabú concertado, hay quien insiste en resistirse a recordártelas. No es algo novedoso, ha pasado siempre, pero quizá últimamente con mayor frecuencia, y no, no quiero sintonizarlo bien ni escuchar ninguna sintonía. Cada cual con su opción, yo no me voy a meter contigo si te pones a suspender con azul celeste en lugar de decir martillo rojo, si te preguntan por una herramienta y color. (Yo dije alicates negros. Me salgo de la media y se me rompen los pantys. Para qué queremos más).


No soy cerrada de mente. Es sólo que he evolucionado hasta descubrir las puertas correderas. No me voy a encerrar bajo llave ni dejar te todo me pase de largo o llegue a sobrepasarme. Cada cosa a su tiempo si yo le doy hora.







**Gracias por quitarme el terror a tener algo más que un pavo por encima o por debajo de la mesa. Porque aunque el mal de muchos sea un consuelo de tontos, pasarlo juntos y con la luz encendida, ayuda mucho.



12 comentarios:

Nanah dijo...

No sé de dónde sacas estas fotos pero son tremendas, como tus palabras, pelirrojísima.

Qué maldita manía tiene la gente de intentar concretar tanto las cosas que nos volvemos locas. Vale, si nadie dice que la realidad no sea así! no os ofusquéis!
Bah, a mí me gusta más a mi manera.

Por cierto, si todo falla, cuenta conmigo para matarles a todos.
(K)

Anónimo dijo...

La leche de conversación...............yo quiero una así para noches insomnes.....

Dara dijo...

Consuelo de tontos, pero consuelo a fin de cuentas.


Un miau raro

anselmo dijo...

La foto es enfermiza y te da como un estado de regresión a las pesadillas infantiles. Ah, mi viejo armario que cobraba vida por la noche y me atacaba..que habrá sido de el muy hijo de puta

Unknown dijo...

oz y martillo?rojo y amarillo?
los temas tabú, he visto con mi experiencia, son los que hay que sacar, explorar, descuartizar. Es mejor manera, según pienso, para darles caña y alejarlos, aunque parezca todo lo contrario.

Besos

fag dijo...

joder la primera parte del texto me ha recordado infinito a La posibilidad de una isla de Houellebecq.
y que se joda quien no le gusta que hablemos de libros.

maloles dijo...

Uff...

Yo tengo excusa para alejarme de "temas tabú"...

Muas!

Isra dijo...

dios, el puto color y herramienta... aun sigue martirizando a la gente por ahí! puagh!

"Un autoengaño follado es mejor que una mala verdad concebida artificialmente"

muy grande esto eh?

Mónica dijo...

Esas conversaciones sin más...

Un beso

Isra dijo...

q tétrica la imagen q me has descrito de ese amigo subido en mi dedo y mordisqueándolo para desmembrarlo...
ufff! maligna!!!

Jud dijo...

"No me voy a encerrar bajo llave ni dejar te todo me pase de largo o llegue a sobrepasarme. Cada cosa a su tiempo si yo le doy hora." Grande esta parte.

Me ha encantado... feliz semana :D

Del sur... dijo...

Gran invento ese de las puertas correderas... nos permiten enclaustrarnos en nuestro mundo sin estar bajo llave como si fueramos presas en un manicomio.

Y más últiles aún, nos permite seguir en un autoengaño, aunque este sea conscientemente creado por nuestra mente necesitada de sueños y creencias de "todo va bien"


Aún siendo soñadora innata, deberé reconocer que a veces me duele saber que mis sueños tienen que acabar... pero para algo están esas puertas correderas.



Yo querría haber sido algo especial, y hablar con el, y decirle "todo va bien". Pero el no quiere hablar, solo soy una amiga sin los derechos que a la amistad de adscriben... y a mi ahora me tienta ser egoista, por mi y por mi corazón. El no me quiere ni tan siquiera como amiga... yo ni siquiera tengo su número de teléfono...




Filtración que le llaman...


=)




=**