Podría haber pasado por alto la zancadilla como un accidente si al caer lo hubiera hecho de morros sobre la tarima, pero no cuando todo el suelo estaba cubierto por un colchón que tapaba hasta los enchufes para las luces de ambiente. De pared a pared no había espacio a dudas. Quería más que mi cabeza. Se veía mi cuerpo en el horizonte tendido.
martes, 4 de enero de 2011
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5 comentarios:
Siempre viene bien darse una ostia, si te vas a levantar después con más fuerzam, claro
ya es hora q te levantes y pones tu la zancadilla
los gatos siempre vuelven a casa tarde o temprano. tu tambien volveras a tu blog en algun momento.
Me encanta tu blog. Te seguiré. Si quieres tu también puedes visitar mi Blog y ver qué te parece. Saludos..!
http://eldiaquetehable.blogspot.com
ya no escribes!!!
arañazo dulce
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