Intento que duerma, pero me coge el bajo de la falda con fuerza, sin pespuntes, sólo con dedos temblorosos. Tengo la misma sensación que al pasar por un puente sobre las vías: es imposible que aguante. Dice que le da miedo dejar de respirar. Me mira con los ojos encendidos llenos de venas, y no espera que me ofrezca a darle bocanadas si su pecho dejara de levantarse. Sabe que tampoco me queda aire. Y nos quedamos en el sofá, pegadas pero sin abrazarnos.
Sobre la mesa todo está en calma, por colores, por formas, como si hubieramos jugado a los bloques con el choped. Hasta las aceitunas de la mortadela están a parte. Cojo el paquete de pan bimbo y en lugar de quitarle la corteza lo que hago es tomar el plástico blanco del cierre. Curvo un poco los alambres y vuelvo la vista hacia ella, como si hubiera pasado un mundo en lugar de unos segundos. Los párpados ya llevan la mitad de los ochenta días. Lo voy a usar como horquilla para su flequillo empapado, que esté lo más cómoda posible cuando todo se nos venga abajo. Lo noto en las aletas de la nariz, ese cosquilleo que quema y graba en fuego que se avecina la tormenta. Cuando empiece a llorar seré inútil. Tres cuartos y sigue bajando.
Sobre la mesa todo está en calma, por colores, por formas, como si hubieramos jugado a los bloques con el choped. Hasta las aceitunas de la mortadela están a parte. Cojo el paquete de pan bimbo y en lugar de quitarle la corteza lo que hago es tomar el plástico blanco del cierre. Curvo un poco los alambres y vuelvo la vista hacia ella, como si hubiera pasado un mundo en lugar de unos segundos. Los párpados ya llevan la mitad de los ochenta días. Lo voy a usar como horquilla para su flequillo empapado, que esté lo más cómoda posible cuando todo se nos venga abajo. Lo noto en las aletas de la nariz, ese cosquilleo que quema y graba en fuego que se avecina la tormenta. Cuando empiece a llorar seré inútil. Tres cuartos y sigue bajando.

2 comentarios:
Me he imaginado la escena como si fuera un gatito tierno. El tono apoetósico es inquietante. Y parece que la cosa va a terminar mal. Suerte del equilibrio del choped.
Ayer conocí a un gatito negro que no paraba de cargarse el teclado.
Besos
el primer párrafo contrasta con el segundo
la intensidad del primero busca estabilidad en el segundo sin encontarlo
algo está a punto de estallar
los detalles me llevan al drama final
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