
- ¿Podemos hacer hoy como si fuéramos algo más?
- ¿Qué?
- Mira, necesito que hoy me mientas y me digas ñoñerías. Me encantas y… te necesito.
- Jajaja joder, para un tío con el que tengo colegueo sin encoñamientos…
- Ya, ya lo sé, por eso. Tómatelo a cachondeo si quieres, pero me cuesta decirlo. Por favor, sígueme el rollo.
- Podría tergiversar nuestros encuentros y llamarlos citas. Quizá decir que me senté en tu regazo ladeada como si montase a la inglesa, en lugar de a horcajadas...
- Sigue mintiéndome, me gusta.
- Yo… tengo una foto tuya en la cartera. Es cutre, impresa en blanco y negro en un folio normal. Pero la miro cada noche antes de acostarme a ver si con suerte, de pensarte tanto sueño contigo.
- Gracias, en serio. Si fuera verdad… ufff.
- Y si fueran verdad, ¿qué? ¿Cogerías el tren para irnos a una hora de distancia, y poder besarnos con la tranquilidad de no tener que pensar si alguien que nos conozca pudiera vernos?
- Eso es lo que más me duele. No poder hacerlo cuando realmente lo deseo.
- Hablas de deseo, pero, ¿y lo que quieres?
- Querría cogerte la cara con ambas manos. Meterte los dedos entre el pelo y que se me vuelvan de su color. Respirar y que seas el sentido que active el resto. Dejar de lado estratagemas y colegueos. Informar de que hay formalidades. Querría.
- Joder, si que te sienta mal trabajar. Para todo lo grande que eres, te añoñas más que un niño de teta.
- Vamos, deja por un momento la realidad. Imagina y descríbelo. Aunque después mi ordenador vuelva a llenarse de facturas. Aunque sólo pueda verte mientras pongo tu foto en el fondo de pantalla en los ratos del café.
- ¿Qué no es cierto a fin de cuentas? Vemos el mundo según nuestras ideas, y no una única, transformamos los recuerdos a cada visionado, se nos ocurren cosas, olvidamos otras… todo sale del mismo sitio.
- ¿Entonces podría serlo?
- Shhhh. Cree lo que quieras creer y recréate con lo que quieras.
- Eres la leche…
- Para eso estamos las amigas.
- ¡Eh!
- Jajaja es verdad, perdona. “Yo también a ti”.

11 comentarios:
A veces no hace falta mentir, solo desahogarse. Aunque siempe ayuda a hacerlo un poco de chocolate.eh?
:P
No pienso cantar
antes tendras que emborracharme!
y yo me dejare!
jajaja maravilloso juego de palabras en el que decimos lo que necesitamos decir sin que sea evidente para el otro para no sentirnos desprotegidos... o era al contrario??
No hija, para rebajar el alcohol... más alcohol, pero aguadillo.
Jajajaja
Ay, mentir, mentir.
Yo necesito muchas mentirijillas para vivir. Aunque me gusta pensar que son verdad...
Muas!
Cierto, yo tengo un par de amigos con los que tampoco es necesario hablar, con mirarnos ya sabemos....
La complicidad entre buenos amigos. Para mi, mejor que el amor.
pa´qué mentir, me gustas de todas formas...
el tren...lo cogería para ir al fin de mundo contigo...ja
pero...
de momento con que cogas el Ave dirección Segovia me vale...
y...
márcame el camino con tu Red light...
No suelo escribir en servilletas, lo hago en la Moleskine, ya sabes. Hoy mismo han dado el fallo de un concurso en el que había participado, ni un accésit. Soy un incomprendido, necesito vodka intravenoso.
Necesito que finjas, que me digas que soy un buen escritor...jeje
Besos
O.O
Este me ha encantado. Pero nos dejas en ascuas. ¿Le sentó bien la conversación? Si hubiera sido yo habría acabado pensando que me he equivocado de número xD
un abrazo
Hasta la mentira más dulce te atraganta.
Un gran saludo.
Cat piensa que es tonto que él le pida que le mienta. Aunque a lo mejor ha visto en sus pupilas que ella decía la verdad.
¡Miau!
puedes decir lo que quieras, serán los demás los que digan si es verdad o es mentira. Lo mismo en el amor que en el desamor.
Una bonita historia real-ficción.
Publicar un comentario